En
el año 1995 recibimos en el corazón, la inspiración
y el anhelo de formar una Comunidad.
Inicialmente fuimos 6 mujeres, las que nos reuníamos a orar
y a formarnos en la doctrina de nuestra fe católica. Participamos
de la oración semanal, retiros anuales, convivencias y jornadas
donde se respiraba el amor, la amistad, la unidad en Dios nuestro
Señor. Por nuestras actividades diocesanas y regionales en
la Renovación Carismática Católica (RCC), fuimos
invitados a compartir tanta riqueza que el Señor había
derramado en la Diócesis de Morón, provincia de Buenos
Aires, República Argentina.
Recorrimos ese tiempo como un equipo de formación cristiana.
Luego se unieron los esposos. Todos servidores de la RCC de Morón,
con distintos carismas y servicios que realizaban en sus parroquias
y a nivel diocesano.
Nos acompañó en ese tiempo de gestación un sacerdote
jesuita, el Padre Carlos Aldunate, que nos guiaba espiritualmente,
el cual sabiamente nos fue indicando el camino en nombre del Señor.
También lo hizo el Padre Juan José Cencig, nuestro asesor
diocesano, delegado del Obispo de Morón. Bs. As.
Para esto preparamos 21 carpetas con el contenido de esas actividades,
las cuales fueron puestas a disposición de todo el país
en los Encuentros Nacionales de la Renovación Carismática
Católica. Se enviaron hasta ahora más de 3000 fotocopias.
Esta tarea no fue solamente de Kairós, sino compartida con
el equipo coordinador de Morón, ya que varios integrantes tenían
esa función.
Al conocernos, los hermanos de diferentes diócesis nos invitaron
para dictar seminarios, retiros, jornadas, talleres, etc. Estas invitaciones
siempre fueron hechas por equipos coordinadores diocesanos o asesores
diocesanos o coordinadores de grupo de la RCC, con la autorización
correspondiente del Obispo del lugar.
En el año 2000, sentimos un llamado muy fuerte de invitar a
otros hermanos a formar parte de esta comunidad “extiendan la
carpa, aseguren las estacas” (Is.54)
Así se incorporaron otros hermanos en la fe para trabajar en
unidad de Espíritu bajo la “carpa de Kairós”.
Sumamos 30 personas con distintos carismas: evangelización,
música, intercesión, organización, economía,
sonido, etc. Que ofrecieron sus dones para colaborar con el Reino
de Dios.
Recibimos formación y consejo de Marilyn Krammar y Esther Julia
Garzón, fundadora y presidente respectivamente de la Comunidad
Carisma y Misiones (con sede en Los Angeles, EEUU) la cual tiene 30
años de experiencia, 1.000 servidores en servicio, y un caudal
de 17.000 a 20.000 personas en los encuentros y congresos que organizan.
Ellas fueron testimonio de que es posible formar una comunidad organizada
de laicos comprometidos con su Iglesia Católica, los cuales
acompañados por los sacerdotes dan verdaderos testimonios de
vida cristiana.
También recibimos consejo del Padre Alberto Ibañez Padilla,
de la Universidad del Salvador, Ciudad autónoma de Buenos Aires,
sacerdote jesuita, fundador de la Comunidad de Alianza de Convivencias.
Su comunidad es reconocida por la Fraternidad de Comunidades Carismáticas
de Alianza de la Santa Sede y tiene también entre 27 y 30 años.
Otras personas consultadas al respecto fueron: Matilde Méndez
Chavarría, fundadora de la Comunidad “Abrid las puertas
al Redentor”, de San Miguel, provincia de Buenos Aires y Rubén
Poggi de la “Comunidad Juan 17,21”, fundada por el Padre
Francisco Muñóz Molina en el año l974. Esta comunidad
pertenece a la Parroquia Santísima Trinidad de Ciudad autónoma
de Buenos Aires.
También recibimos consejo del Padre Jorge Córdova de
la Arquidiócesis de Quito, Ecuador, sacerdote enviado por su
Obispo Antonio J. González, Arzobispo de Quito, Primado de
Ecuador, para la evangelización por el mundo. Con su experiencia
nos alentó en nuestra misión.
Actualmente, otros hermanos se han incorporado y otros por distintas
circunstancias se han retirado. El llamado de Dios es claro y preciso,
es necesario saber dónde, cuándo y con quién
nos quiere el Señor para servirlo.
Hoy, Kairós cuenta con 45 integrantes de diferentes parroquias
de Buenos Aires, más los niños y los intercesores que
son innumerables para Gloria de Dios, y están abiertas las
puertas para que todo hombre o mujer enamorados del Señor,
se incorporen.
Amado
Jesús, te alabo y te bendigo, glorifico tu nombre porque
es Santo, te reconozco como único Rey y Soberano sobre toda
criatura, adoro tu presencia y canto en tu honor himnos de alabanza.
Quisiera presentarte los corazones de cada uno de los hermanos que
por este medio, están en comunión de espíritu
con nosotros. Te los presento Señor, pongo sus corazones
en tus manos amorosas, Tú sabes el estado de cada uno, Tú
lo conoces todo y "haces nuevas todas las cosas", por
eso te ruego que acaricies cada corazón con tu amor, tu consuelo,
tu fortaleza, que cada hermano o hermana que ore esta oración,
sienta que estás VIVO y que actúas con PODER en su
vida.
Tu
bondad y tu generosidad no tienen límites, Señor,
por eso te ruego con profunda fe, que ilumines con la luz de tu
Santo Espíritu a mis hermanos, para que con los ojos del
alma puedan ver el sendero que les mandas recorrer.
Dales
tu mano fuerte Señor, ayúdalos a discernir lo que
proviene de tu trono para su bien y siembra en ellos TU AMOR MISERICORDIOSO!
Guarda
a mis hermanos entre los pliegues de tu manto, cuídalos, sánalos,
transfórmalos, fortalécelos y dales un corazón
agradecido y orante para que se unan a los coros celestiales y canten
y griten de júbilo porque saben que