Testimonio:
Graciela Arredondo
(Fundadora responsable)
Creemos
con todo el corazón que esta palabra, este HÁGASE,
este FIAT de María nos acompaña,
nos impulsa, nos robustece, nos hace fructificar, nos empequeñece,
nos humilla ante la grandeza inconmensurable de Dios Padre Todopoderoso.
En
nuestra comunidad, la presencia de la Madre se hizo sentir desde
el comienzo. No podía ser menos, allí donde está
su Hijo está ella, allí donde el amor del Padre se
manifiesta, está ella, donde el Espíritu se mueve,
María dice su SÍ. Y así estuvo
con nosotros, está y estará.
Por
todo esto queremos contarles:
Durante
los primeros años, se nos presentaba en cada lugar donde
nos reuníamos a orar, en cada colegio, en cada capilla, en
una sacristía, en imágenes, estampitas, cuadros, hasta
en las alas de un avión que nos trasladó a Chile a
realizar un retiro espiritual...
No
nos dábamos cuenta del mensaje, hasta que una mañana
muy temprano escuché con los oídos del alma una dulce
voz que habló con firmeza y ternura a la vez “Hijita,
quiero que seas carmelita” Tampoco en ese momento
tuve el discernimiento de lo que ella pedía.
Después, al transcurrir el tiempo, ese mensaje personal lo
reconocimos como una espiritualidad para la comunidad . La Virgen
había hablado de parte del Señor y nos marcaba un
rumbo: ser carmelitas, contemplativos, adoradores pero en acción.
Y nosotros le somos fieles a ese pedido. Nuestra oración
está llena de alabanzas, de acciones de gracias, de cantos
felices, pero nunca falta el Señor Eucaristía al cual
adoramos con profunda reverencia . En nuestra tarea de evangelización
tratamos de que sea El quien presida, les enseñamos a los
hermanos a adorarlo con profundo amor, les sugerimos que se acerquen
asiduamente al Sagrario de sus parroquias y capillas para tener
ese encuentro único con el Amor de los Amores.
Durante
un retiro realizado a nivel nacional, para los formadores de servidores
de toda la Argentina, en la provincia de Córdoba, el predicador
Padre Salvador Carrillo Alday M.Sp.S., reconocido sacerdote itinerante
desde la Renovación Carismática para toda la Iglesia,
nos conmovió exhortándonos a encontrar una Virgen
que fuera distintiva de esta preciosa corriente de gracia que es
la Renovación. Fue un reconocimiento y una sorpresa. Era
cierto. Sin embargo no surgió en ese retiro.
Meses
más tarde llega a mis manos, una estampa que traspasó
mi corazón, a la que yo llamé Nuestra Señora
de Pentecostés. La presenté al Equipo Coordinador
Nacional de la R.C.C. de Argentina, pero no la reconocieron como
distintiva de la Renovación. Me pregunté el por qué
y también lo oré. No tardó la respuesta.
Una
de mis hermanas de la comunidad, Cecilia Cardozo, de 19 años
de edad, predicadora, formadora, editora y también integrante
del ministerio de música, la plasmó en una tela que
ahora es nuestro estandarte. Primorosamente pintado con sus manos,
identificando a cada uno de los apóstoles en su imagen y
en su carácter. Esa María de Pentecostés quería
quedarse con nosotros y la comunidad Kairós la asumió
como propia, y la lleva, y la da a conocer.
Tenemos
un mandato del Señor, de manos de su madre:
1.- Llevar la Buena Nueva de Jesucristo resucitado iluminados por
el fuego encendido de Pentecostés en nuestras vidas, en nuestra
prédica, en nuestros actos y actitudes.
2.- Llevar el ardor del fuego que no consume sino que alimenta,
el Espíritu Santo de Dios sin vergüenzas, sin miedos,
sin timidez, sin temor, profesando nuestra fe católica con
orgullo santo.
3.- Llevar la unidad entre nosotros como comunidad para ser testigos
creíbles y colaborar para que esa unidad sea participativa
y contagiosa desde el amor.
Deseamos
siempre que la comunidad Kairós, pueda reflejar la misma
imagen: juntos en oración, alrededor de María, con
la certeza de la presencia de Cristo entre nosotros y unidos por
el Espíritu que derrame los dones y carismas que Él
considere necesarios para el bien de su Iglesia. Hace tres años
que le pedimos una gracia particular al Padre celestial para esta
comunidad en cada oración compartida: “SEÑOR,
DANOS LA GRACIA DE UN AMOR INQUEBRANTABLE”. Nosotros
disponemos nuestro sí y el Señor hace el resto.
Años
más tarde, el Señor confirmó el carisma propio
de la comunidad a través de la Madre que desata los nudos.
La primera vez fue una pequeña escultura que llegó
a mis manos con la moción de regalársela a Santa Clara
Escobar, otra hermana de la comunidad que tiene la función
de coordinar los diferentes ministerios, además de ser formadora
y evangelizadora. Sentí en mi corazón que era para
ella y su vida espiritual, familiar y de servicio pero no alcancé
a discernir que el Señor estaba marcando otro rumbo.
Por
ese motivo, me volvió a presentar a esta Madre en diversas
ocasiones como para que no tenga dudas. Así habla el Señor
para que lo entendamos: a través de los signos y reiteradamente
hasta hacernos entender. Como lo hacía con el pueblo, por
medio de parábolas, considerándonos como niños.
Comprendí al fin, que confirmaba un carisma tan importante
como la imagen lo presentaba.
Desde
las manos de María se pueden observar las cintas anudadas
que se van soltando entre sus dedos. Con su intervención
y su intercesión, en cada prédica y en cada oración
en Espíritu, se van desatando los nudos del rencor, de los
celos y las envidias, de los odios, de las enfermedades, de los
pecados, de la ignorancia, de los miedos, de la desesperanza y la
desolación, de las frustraciones y el desamor...
María,
delicadamente, toma a cada hermano y lo alza a su regazo para sostenerlo
como madre, “a upa” , y Jesús libera de las ataduras
y sana los corazones que le dan permiso para obrar en ellos. ¡Qué
hermosa obra de liberación hermanos míos, en cada
retiro, en cada evangelización! ¡Cómo se manifiesta
esa libertad en los rostros de los hermanos que llegan tristes,
agobiados, ahogados, oprimidos, “atados y muertos”¡
¡Qué gozo compartimos cuando los nudos van desapareciendo
y ellos recuperan la alegría, la libertad, la “vida”!
Experimentamos
ese pasaje tan maravilloso del evangelio donde Jesús grita
fuerte “Lázaro, sal fuera” Jn.
11,43 y vemos a los hermanos resucitar a la Vida de las manos de
María que desata los nudos del alma y del corazón.
La Virgen morenita, emperatriz de América y patrona de la
evangelización, es quien nos conduce con convicción
por los senderos que el Señor prepara para que los transitemos.
Ella va delante siempre, quitando los obstáculos, preparando
el terreno de los corazones que van a ser sembrados por la Palabra
de Dios. Ella va detrás, cuidando nuestras espaldas para
que nada ni nadie nos perturbe en nuestra tarea. Ella va con nosotros
viajando en la camioneta que está consagrada a su nombre
“La Guadalupana” cantando, orando, tomando mate, durmiendo,
leyendo...La morenita que amamos con devoción es tan nuestra
como de cualquier misionero que laico o religioso ha consagrado
su vida a la evangelización.
Un
sacerdote, en el año 2003, nos regaló de parte de
Dios una profecía: “Allí donde vayan
y se presenten, ustedes van a ver las rosas en su tilma
(una especie de poncho, como Juan Diego) pero los demás,
especialmente la jerarquía de la Iglesia van a ver la obra
de Dios como el Obispo vio impresa la imagen de la Virgen de Guadalupe”.
Humildemente
le pedimos al Señor que esto se haga realidad:
.- Que no busquemos ser vistos, sino que vean a Cristo en nosotros
.- Que no busquemos predicar con sabiduría humana, sino que
se manifieste la sabiduría de Dios.
.- Que no busquemos reconocimiento sino que la Gloria sea para el
Señor.
.- Que no busquemos el amor humano sino que reflejemos al Amor de
los Amores.
.- Que no busquemos los frutos, sino que nos dediquemos a sembrar
con cuidado, con ahínco y dedicación.
.- Que no busquemos el aplauso y la palmada en el hombro sino que
desaparezcamos nosotros para que Cristo sea reconocido.
.- Que no busquemos alimentarnos y crecer espiritualmente nosotros,
sino que cumplamos el mandato de Jesús “Dénles
ustedes de comer”
.- Que no busquemos nuestra propia conversión y sanación
sino que nos preocupemos de las almas que el Señor pone en
nuestras manos, únicas, irrepetibles y valiosas para El y
sean ellas motivo de nuestro desvelo.
.- Que no busquemos ganar un espacio en el Reino, sino que colaboremos
humilde y ardorosamente para que se instaure aquí en la tierra
Oración:
Morenita, Virgen admirable, Mamita, ayúdanos siempre a llevar
a Jesús como lo llevaste en tus entrañas. Que seamos
silenciosos y humildes, mansos y valientes. Que proclamemos a tu
Hijo “a tiempo y a destiempo” 2 Tim. 4, dónde,
cuándo, cómo y a quiénes Él quiera.
Ayúdanos
a ser evangelizadores misioneros desde el corazón misericordioso
traspasado de Jesús, que empapados en su sangre y en su agua
de vida, no temamos proclamar que
¡JESÚS
ESTA VIVO!
Por
todo esto le damos gloria y gracias a Dios.
Por cada advocación recibimos una gracia particular para
nuestra comunidad:
Por
la Virgen del Carmen, una espiritualidad carmelita
Por
la Virgen de Pentecostés, un pentecostés permanente
Por
la Virgen que desata los nudos, el carisma de sanación
interior
Por
la Virgen de Guadalupe, la evangelización
Por
eso unidos como comunidad, renovamos nuestro SÍ como María,
cada día, ya sea en los logros y en las dificultades, en
los aciertos y en los errores, diciéndole a nuestro Dios:
“¡AMÉN!
¡AMÉN! ¡AMÉN!”