LA VIRGEN MARÍA Y KAIRÓS

“HE AQUÍ LA ESCLAVA DEL SEÑOR,
HÁGASE EN MÍ SEGÚN TU PALABRA”
Lc. 1,38

Testimonio: Graciela Arredondo
(Fundadora responsable)

Creemos con todo el corazón que esta palabra, este HÁGASE, este FIAT de María nos acompaña, nos impulsa, nos robustece, nos hace fructificar, nos empequeñece, nos humilla ante la grandeza inconmensurable de Dios Padre Todopoderoso.

En nuestra comunidad, la presencia de la Madre se hizo sentir desde el comienzo. No podía ser menos, allí donde está su Hijo está ella, allí donde el amor del Padre se manifiesta, está ella, donde el Espíritu se mueve, María dice su SÍ. Y así estuvo con nosotros, está y estará.

Por todo esto queremos contarles:

Nuestra Señora del CarmenDurante los primeros años, se nos presentaba en cada lugar donde nos reuníamos a orar, en cada colegio, en cada capilla, en una sacristía, en imágenes, estampitas, cuadros, hasta en las alas de un avión que nos trasladó a Chile a realizar un retiro espiritual...

No nos dábamos cuenta del mensaje, hasta que una mañana muy temprano escuché con los oídos del alma una dulce voz que habló con firmeza y ternura a la vez “Hijita, quiero que seas carmelita” Tampoco en ese momento tuve el discernimiento de lo que ella pedía.
Después, al transcurrir el tiempo, ese mensaje personal lo reconocimos como una espiritualidad para la comunidad . La Virgen había hablado de parte del Señor y nos marcaba un rumbo: ser carmelitas, contemplativos, adoradores pero en acción. Y nosotros le somos fieles a ese pedido. Nuestra oración está llena de alabanzas, de acciones de gracias, de cantos felices, pero nunca falta el Señor Eucaristía al cual adoramos con profunda reverencia . En nuestra tarea de evangelización tratamos de que sea El quien presida, les enseñamos a los hermanos a adorarlo con profundo amor, les sugerimos que se acerquen asiduamente al Sagrario de sus parroquias y capillas para tener ese encuentro único con el Amor de los Amores.

 

Virgen de PentecostésDurante un retiro realizado a nivel nacional, para los formadores de servidores de toda la Argentina, en la provincia de Córdoba, el predicador Padre Salvador Carrillo Alday M.Sp.S., reconocido sacerdote itinerante desde la Renovación Carismática para toda la Iglesia, nos conmovió exhortándonos a encontrar una Virgen que fuera distintiva de esta preciosa corriente de gracia que es la Renovación. Fue un reconocimiento y una sorpresa. Era cierto. Sin embargo no surgió en ese retiro.

Meses más tarde llega a mis manos, una estampa que traspasó mi corazón, a la que yo llamé Nuestra Señora de Pentecostés. La presenté al Equipo Coordinador Nacional de la R.C.C. de Argentina, pero no la reconocieron como distintiva de la Renovación. Me pregunté el por qué y también lo oré. No tardó la respuesta.

Una de mis hermanas de la comunidad, Cecilia Cardozo, de 19 años de edad, predicadora, formadora, editora y también integrante del ministerio de música, la plasmó en una tela que ahora es nuestro estandarte. Primorosamente pintado con sus manos, identificando a cada uno de los apóstoles en su imagen y en su carácter. Esa María de Pentecostés quería quedarse con nosotros y la comunidad Kairós la asumió como propia, y la lleva, y la da a conocer.

Tenemos un mandato del Señor, de manos de su madre:
1.- Llevar la Buena Nueva de Jesucristo resucitado iluminados por el fuego encendido de Pentecostés en nuestras vidas, en nuestra prédica, en nuestros actos y actitudes.
2.- Llevar el ardor del fuego que no consume sino que alimenta, el Espíritu Santo de Dios sin vergüenzas, sin miedos, sin timidez, sin temor, profesando nuestra fe católica con orgullo santo.
3.- Llevar la unidad entre nosotros como comunidad para ser testigos creíbles y colaborar para que esa unidad sea participativa y contagiosa desde el amor.

Deseamos siempre que la comunidad Kairós, pueda reflejar la misma imagen: juntos en oración, alrededor de María, con la certeza de la presencia de Cristo entre nosotros y unidos por el Espíritu que derrame los dones y carismas que Él considere necesarios para el bien de su Iglesia. Hace tres años que le pedimos una gracia particular al Padre celestial para esta comunidad en cada oración compartida: “SEÑOR, DANOS LA GRACIA DE UN AMOR INQUEBRANTABLE”. Nosotros disponemos nuestro sí y el Señor hace el resto.

Virgen DesatanudosAños más tarde, el Señor confirmó el carisma propio de la comunidad a través de la Madre que desata los nudos.
La primera vez fue una pequeña escultura que llegó a mis manos con la moción de regalársela a Santa Clara Escobar, otra hermana de la comunidad que tiene la función de coordinar los diferentes ministerios, además de ser formadora y evangelizadora. Sentí en mi corazón que era para ella y su vida espiritual, familiar y de servicio pero no alcancé a discernir que el Señor estaba marcando otro rumbo.

Por ese motivo, me volvió a presentar a esta Madre en diversas ocasiones como para que no tenga dudas. Así habla el Señor para que lo entendamos: a través de los signos y reiteradamente hasta hacernos entender. Como lo hacía con el pueblo, por medio de parábolas, considerándonos como niños. Comprendí al fin, que confirmaba un carisma tan importante como la imagen lo presentaba.

Desde las manos de María se pueden observar las cintas anudadas que se van soltando entre sus dedos. Con su intervención y su intercesión, en cada prédica y en cada oración en Espíritu, se van desatando los nudos del rencor, de los celos y las envidias, de los odios, de las enfermedades, de los pecados, de la ignorancia, de los miedos, de la desesperanza y la desolación, de las frustraciones y el desamor...

María, delicadamente, toma a cada hermano y lo alza a su regazo para sostenerlo como madre, “a upa” , y Jesús libera de las ataduras y sana los corazones que le dan permiso para obrar en ellos. ¡Qué hermosa obra de liberación hermanos míos, en cada retiro, en cada evangelización! ¡Cómo se manifiesta esa libertad en los rostros de los hermanos que llegan tristes, agobiados, ahogados, oprimidos, “atados y muertos”¡ ¡Qué gozo compartimos cuando los nudos van desapareciendo y ellos recuperan la alegría, la libertad, la “vida”!

Experimentamos ese pasaje tan maravilloso del evangelio donde Jesús grita fuerte “Lázaro, sal fuera” Jn. 11,43 y vemos a los hermanos resucitar a la Vida de las manos de María que desata los nudos del alma y del corazón.


Nuestra Señora Guadalupe La Virgen morenita, emperatriz de América y patrona de la evangelización, es quien nos conduce con convicción por los senderos que el Señor prepara para que los transitemos. Ella va delante siempre, quitando los obstáculos, preparando el terreno de los corazones que van a ser sembrados por la Palabra de Dios. Ella va detrás, cuidando nuestras espaldas para que nada ni nadie nos perturbe en nuestra tarea. Ella va con nosotros viajando en la camioneta que está consagrada a su nombre “La Guadalupana” cantando, orando, tomando mate, durmiendo, leyendo...La morenita que amamos con devoción es tan nuestra como de cualquier misionero que laico o religioso ha consagrado su vida a la evangelización.

Un sacerdote, en el año 2003, nos regaló de parte de Dios una profecía: “Allí donde vayan y se presenten, ustedes van a ver las rosas en su tilma (una especie de poncho, como Juan Diego) pero los demás, especialmente la jerarquía de la Iglesia van a ver la obra de Dios como el Obispo vio impresa la imagen de la Virgen de Guadalupe”.

Humildemente le pedimos al Señor que esto se haga realidad:
.- Que no busquemos ser vistos, sino que vean a Cristo en nosotros
.- Que no busquemos predicar con sabiduría humana, sino que se manifieste la sabiduría de Dios.
.- Que no busquemos reconocimiento sino que la Gloria sea para el Señor.
.- Que no busquemos el amor humano sino que reflejemos al Amor de los Amores.
.- Que no busquemos los frutos, sino que nos dediquemos a sembrar con cuidado, con ahínco y dedicación.
.- Que no busquemos el aplauso y la palmada en el hombro sino que desaparezcamos nosotros para que Cristo sea reconocido.
.- Que no busquemos alimentarnos y crecer espiritualmente nosotros, sino que cumplamos el mandato de Jesús “Dénles ustedes de comer”
.- Que no busquemos nuestra propia conversión y sanación sino que nos preocupemos de las almas que el Señor pone en nuestras manos, únicas, irrepetibles y valiosas para El y sean ellas motivo de nuestro desvelo.
.- Que no busquemos ganar un espacio en el Reino, sino que colaboremos humilde y ardorosamente para que se instaure aquí en la tierra

Oración:
Morenita, Virgen admirable, Mamita, ayúdanos siempre a llevar a Jesús como lo llevaste en tus entrañas. Que seamos silenciosos y humildes, mansos y valientes. Que proclamemos a tu Hijo “a tiempo y a destiempo” 2 Tim. 4, dónde, cuándo, cómo y a quiénes Él quiera.

Ayúdanos a ser evangelizadores misioneros desde el corazón misericordioso traspasado de Jesús, que empapados en su sangre y en su agua de vida, no temamos proclamar que

¡JESÚS ESTA VIVO!

Por todo esto le damos gloria y gracias a Dios.
Por cada advocación recibimos una gracia particular para nuestra comunidad:

Por la Virgen del Carmen, una espiritualidad carmelita

Por la Virgen de Pentecostés, un pentecostés permanente

Por la Virgen que desata los nudos, el carisma de sanación interior

Por la Virgen de Guadalupe, la evangelización

Por eso unidos como comunidad, renovamos nuestro SÍ como María,
cada día, ya sea en los logros y en las dificultades, en los aciertos y en los errores, diciéndole a nuestro Dios:

“¡AMÉN! ¡AMÉN! ¡AMÉN!”

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